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Novena Day/Dia 3

Saint Francis of Assisi Novena | Novena de San Francisco de Asis

Source/Fuente: https://info.franciscanmedia.org/st.-francis-novena-pillar

September 22, Day Three | Freedom

Almighty, most high and supreme God,
Father, holy and just,
Lord, King of heaven and earth,
We give you thanks for yourself.
Of your own holy will you created all things
spiritual and physical,
made us in your own image and likeness,
and gave us a place in paradise,
Through your only Son, in the Holy Spirit.
And it was through our own fault that we fell.
(Rule of 1221, ch 23)

 

Reflection

Everyone wants greater freedom, right? But what kind of freedom: to dominate and impose one’s will, to crush anyone who doesn’t see things my way? Or freedom to see the interconnections of all creation, especially the people made in the image and likeness or God?

A miser thinks that he is truly free, but isn’t he kidding himself? He is walling himself into a world where fewer and fewer people deserve his respect and where only what appears on a balance sheet is judged to be real and worthwhile. How much room is there for virtue in such a person?

The other capital sins (pride, lust, anger, envy, gluttony, and sloth) all promise greater freedom, yet yield only new forms of slavery. An addicted person is unlikely to describe himself or herself as living in slavery, but that is exactly what every type of addiction produces.

Truly holy people, such as Saint Francis, are always internally very free—even if they are imprisoned for what they know is true.

 

Prayer

God Father, Son, and Holy Spirit, each person of
your Blessed Trinity is radically free yet fully in
harmony with the other two. Show us how to get beyond
thinking that selfishness is the best way to assure
our freedom. Help us take to heart Saint Paul’s words:
“Though he was rich, Christ became poor for your sake
so that you might become rich” (2 Corinthians 8:9).

 


22 de septiembre, DÍA TERCERO | La Libertad

Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios,

Padre santo (Jn 17,11) y justo,

Señor rey del cielo y de la tierra (cf. Mt 11,25),

por ti mismo te damos gracias,

porque, por tu santa voluntad y por tu único Hijo

con el Espíritu Santo, creaste todas las cosas

espirituales y corporales,

y a nosotros, hechos a tu imagen y semejanza,

nos pusiste en el paraíso (cf. Gn 1,26; 2,15).

Y nosotros caímos por nuestra culpa.
(Regla de 1221, cap. 23)

Reflexión

Todos quieren una mayor libertad, ¿verdad?... Pero, ¿qué libertad: dominar e imponer la voluntad, aplastar a quien no ve las cosas a mi manera? ¿O la libertad para ver las interconexiones de toda la creación, especialmente las personas hechas a imagen y semejanza de Dios?

Un avaro piensa que es verdaderamente libre, pero ¿no se está engañando a sí mismo? Se está metiendo en un mundo donde cada vez menos personas merecen su respeto y donde solo lo que aparece en un balance general se considera real y valioso. ¿Cuánto espacio hay para la virtud en una persona así?

Los otros pecados capitales (orgullo, lujuria, ira, envidia, glotonería y pereza) todos prometen una mayor libertad, pero producen solo nuevas formas de esclavitud. Es poco probable que una persona adicta se describa a sí misma como viviendo en esclavitud, pero eso es exactamente lo que produce todo tipo de adicción.

Las personas verdaderamente santas, como San Francisco, son siempre muy libres internamente, incluso si están encarceladas por lo que saben que es la verdad.

Oración

Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, cada persona de
tu Santísima Trinidad es radicalmente libre pero plenamente en
armonía con las otras dos. Muéstranos cómo ir más allá de
pensar que el egoísmo es la mejor manera de asegurar
nuestra libertad. Ayúdanos a tomar en serio las palabras de San Pablo:
“Aunque era rico, Cristo se hizo pobre por causa de ustedes,
para que por su pobreza ustedes se hicieran ricos”. (2 Corintios 8: 9). Amen.